Ahorrar en alimentación durante las vacaciones

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Cuando viajamos, uno de los enemigos más peligrosos de nuestro bolsillo es la alimentación. Restaurantes, cafeterías y chiringuitos parecen confabularse para dejarnos sin un euro. Aquí van ocho consejos para atacar el problema de raíz, sin tener que morirnos de hambre en el intento.

1. En el avión: infórmate de los servicios que ofrece tu compañía aérea. Si no es una compañía low cost, lo más normal es que te obsequien con café, sándwiches u otros tentempiés, de los que podemos incluso repetir.

Pero si vuelas en low cost, los precios de la comida suelen ser exorbitados. Llévate algo para picar en el avión o procura subir a bordo bien alimentado/a.

2. Evita el desayuno en el hotel. Desayunar en el hotel puede parecer una opción confortable y sofisticada, pero resulta mucho más caro que desayunar en cualquier cafetería de los alrededores. A nivel de calidad, es más que probable que también salgamos ganando si decidimos optar por la cafetería.

3. ¿Restaurantes? No gracias. Hay decenas de opciones más baratas para alimentarnos sin necesidad de acudir al restaurante de turno. Los supermercados suelen disponer de alimentos listos para consumir, como sándwiches, ensaladas, cócteles de fruta y una larga lista.

Échale imaginación. Si te lo montas bien, un pic-nic al atardecer en la orilla del Sena puede resultar más romántico e inolvidable que cualquier restaurante de París. E infinitamente más barato.

4. Si vas a ir de restaurantes, pero quieres gastar lo mínimo, hay una regla de oro útil para todos los destinos turísticos del planeta: evita los restaurantes céntricos y vistosos.

Escápate del circuito turístico habitual y adéntrate en zonas menos céntricas. El precio de la carta disminuye de forma proporcionalmente inversa a la accesibilidad del restaurante. La calidad de los platos suele aumentar.

5. Cocina tú mismo/a. Si en lugar de hotel, vas a pasar las vacaciones en un piso prestado o alquilado, qué mejor y más barato que cocinar tú mismo/a.

6. Considera la opción de alquilar un aparthotel con cocina. Si vas con tu familia o en grupo, puede resultar la alternativa más barata, y con el plus de poder prepararte la comida por ti mismo/a.

7. No abusar de las novedades culinarias. Resulta tentador, si visitas un país extranjero, degustar la gastronomía local. Pero una cosa es degustar y otra muy diferente es abusar. Si no te dejas llevar por la novedad y te limitas a consumir la cantidad de alimentos a los que estás acostumbrado/a, tu tarjeta de crédito te lo agradecerá y físicamente te sentirás mucho mejor.

8. Cuidado con la cena. Un momento especialmente peligroso para nuestros bolsillos es la hora de la cena. Estamos hambrientos y cansados, y somos vulnerables al despilfarro. En los restaurantes, las cenas suelen ser más caras que las comidas; hay que tenerlo en cuenta. Una comida fuerte al mediodía y una cena ligera es más económico y más saludable.