Vacaciones baratas: planificar para ahorrar

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¿Es posible disfrutar de unas agradables vacaciones veraniegas, sin perder una fortuna en el intento? Desde luego. El primer paso es planificar los gastos, no durante las vacaciones, sino desde ahora mismo. Aquí van 10 cuestiones a tener en cuenta:

1. Fecha. Si tienes flexibilidad para escoger la fecha del viaje, evita julio y agosto. Son los meses más caros.

2. Lugar. Si quieres veranear en un país extranjero, pero no tienes preferencia, compara el valor de la moneda de distintos países y elige el que te resulte más favorable.

Visitar ciudades como Londres o París resulta muy apetecible, pero Inglaterra y Francia son países considerablemente más caros que España. Por el contrario, ciudades como Praga o Budapest, que son dos de las capitales más bellas de Europa, pertenecen a países en los que los precios son muy inferiores a los de nuestro país.

3. Hazte un presupuesto previo. Anota todos los posibles gastos: avión, hotel, desplazamientos, comidas… Esto te ayudará a hacerte una idea general del dinero que vas a necesitar, sin sorpresas de última hora. Llegado el momento de las vacaciones, no te olvides de llevarte el presupuesto contigo y serle fiel.

4. No olvides incluir los souvenirs en tu presupuesto. Ten claro cuántos regalos deseas comprar y para quién. De este modo, cuando llegues a tu destino y te veas rodeado/a de escaparates no te dejarás llevar por el impulso consumista del momento.

5. Reserva con antelación. Cuanto antes hagas tu reserva de vuelo y de hotel, menos dinero te va costar. No escatimes tiempo en comparar tarifas de distintas compañías de vuelo y modalidades de alojamiento.

6. Elige las actividades de tiempo libre. No esperes a llegar a tu destino para decidir qué hacer con tus días de vacaciones. Si planificas tus actividades con antelación, dispondrás de más tiempo para disfrutarlas y sabrás a qué atenerte en cuanto a precios.

7. Estúdiate el mapa de la ciudad que vas a visitar. Así evitarás tener que llamar un taxi cuando caiga la noche y descubras que no tienes la menor idea de cómo regresar al hotel.

Es imprescindible estudiar los planos de metro y de líneas de autobús interurbano, las principales vías de la ciudad y el acceso a los lugares de interés.

8. Pesa tu maleta en casa. De este modo te asegurarás de que tu equipaje no supera el peso máximo exigido por tu aerolínea y evitarás pagar un desorbitado importe por cada kilo de más.

Si vas en coche, un equipaje ligero supone un consumo de gasolina considerablemente menor que si cargas el maletero hasta casi no poder cerrar la puerta. Evita, en cualquier caso, cargar con objetos inservibles.

9. Anticípate a los imprevistos. Por ejemplo, si vas a caminar durante mucho tiempo, no olvides comprar en el súper una botella de agua, que no cuesta más que unos cuantos céntimos. De lo contrario, puede que en tu ruta no encuentres más que bares, en donde el agua te puede salir por un par de euros.

10. Conserva los recibos. De este modo podrás comprobar que tus gastos se ajustan a tus presupuestos iniciales. Tener a mano los recibos te permitirá, asimismo, efectuar devoluciones, si fuera el caso.

Y ahora, ¡a por la calculadora!